Obstrucción intestinal por colelitiasis (íleo biliar). Hallazgos radiológicos en 16 casos
Póster Nº:17SEDIAPOS0082
Tipo:Electrónica Educativa
Autores: Miguel Ángel Corral de la Calle, Javier Encinas de la Iglesia, Piedad Arias Rodríguez, Magdalena de Miguel Gil, Beatriz Sánchez Sánchez, Teresa Domínguez Cejas
Keywords:Obstrucción intestinal, intestino delgado, íleo biliar, litiasis biliar
SECCIONES
Objetivo docente

Revisar las causas, epidemiología, fisiopatología, manifestaciones clínicas y radiológicas de la obstrucción de intestino delgado en el adulto (OIDA).

Definir los objetivos y los aspectos técnicos de las exploraciones radiológicas en su diagnóstico.

Describir las peculiaridades clínicas y los hallazgos radiológicos concretos cuando la causa de la OIDA es un íleo biliar (IB).


Revisión del tema

Las causas de OIDA en orden descendente son bridas, hernias de pared abdominal, enfermedad de Crohn, neoplasias, IB, bezóar, hernia interna y otras. Aunque en función de los trabajos hay cierta variabilidad en este orden y en los porcentajes, todos ellos coinciden en seguir señalando a las bridas o adherencias como causa principal de OIDA. El IB, que es la obstrucción intestinal por una litiasis biliar, es la quinta causa de OIDA, representando aproximadamente un 4% en la población general, aunque en mujeres mayores de 65 años llega a suponer el 25%.

 

Fisiopatología del IB. El IB es la impactación mecánica de una o varias litiasis biliares en el tubo digestivo, ocasionando su obstrucción. En la mayoría de los casos el paso de la colecistolitiasis se...

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FIGURA 1. Mujer de 87 años, pluripatológica. A. Dolor abdominal centrado en hipocondrio derecho de tres días de evolución. En la radiografía se ven dos grandes imágenes calcificadas de forma concéntrica, una de ellas en hipocondrio derecho y otra en el centro de la pelvis menor (flechas blancas). No hay signos de obstrucción intestinal ni evidencia de neumobilia. La TC (sin contraste por insuficiencia renal) muestra una gran litiasis en la luz de una vesícula que muestra una pared desestructurada en el fundus (flechas huecas), con signos de colecistitis aguda. No se demuestran neumobilia ni fístula colecisto-intestinal, pero es evidente que debe haberse producido, pues la otra litiasis ha alcanzado la luz del recto sin producir obstrucción intestinal. B. Dos meses después la misma paciente acude a Urgencias por dolor abdominal generalizado y vómitos. La Rx muestra los tres datos de la triada de Rigler: neumobilia (cabezas de flecha), dilatación de intestino delgado como dato de obstrucción (*), con niveles hidroaéreos en bipedestación (no mostrado) y la gran colelitiasis que previamente estaba en la vesícula y ahora se encuentra en situación ectópica en mesogastrio (flechas). La TC confirma estos hallazgos, demostrando además en este momento la existencia de un trayecto fistuloso maduro entre la vesícula, que también presenta gas, y el duodeno (flechas rojas). La litiasis obstructiva se encontraba en el íleon proximal, de donde fue extraída mediante enterolitotomía. En un segundo tiempo se realizó colecistectomía y reparación de la fístula colecisto-duodenal. La paciente se recuperó sin incidencias de ambas operaciones y sobrevive 30 meses después.
FIGURA 2. Mujer de 87 años, pluripatológica. Presenta vómitos alimenticios y biliosos, con deterioro de la función renal. En la Rx hay dilatación de intestino delgado proximal (*), con niveles hidroaéreos en la proyección en decúbito lateral izquierdo con rayo horizontal (no mostrado). No hay clara aerobilia ni se ve una litiasis obstructiva. Por lo tanto, solo se ve uno de los elementos de la triada de Rigler. En la TC (sin contraste por insuficiencia renal) se aprecia una vesícula parcialmente “en porcelana” y con gas en su interior (cabezas de flecha), intuyéndose una fístula colecisto-duodenal (flecha roja). En la región de la transición hay un defecto de repleción endoluminal (flechas blancas) con valores de atenuación similares a los del contenido líquido intestinal, lo que dificulta su identificación como una colelitiasis, aunque muestra también alguna calcificación periférica sutil. Se realizó ecografía, en la que la afectación vesicular se caracteriza peor, al verse solo una imagen ecogénica con sombra, pero se ve claramente la colelitiasis obstructiva como una imagen ecogénica en forma de arco con una nítida sombra acústica.


Conclusiones

El IB exige la existencia de al menos una voluminosa colelitiasis que genera casi siempre una fístula entre la vesícula y el duodeno después de episodios repetidos de colecistitis agudas. Es más frecuente en mujeres ancianas y es una causa rara de OIDA, pero no tanto en este grupo de población. Tiene una importante morbi-mortalidad. La radiografía tiene una capacidad diagnóstica solo moderada para este fin, que se incrementa notablemente con el apoyo de la ecografía. La TC es, sin embargo, la técnica con mayor capacidad para establecer el diagnóstico más preciso y orientar al manejo terapéutico (casi siempre quirúrgico) más adecuado a cada paciente.